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La historia de Laura Galván, ganadora del oro en los 5 mil metros planos en los juegos Panamericanos de Lima, Perú 2019.

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Cuando parecía estar realizando sus metas, terminado su carrera de ingeniería de los alimentos y  trabajando en una empresa en Estados Unidos, con su auto y departamento, algo dentro de ella le decía que no era feliz. Una ´piedrita en el zapato´, una ´voz interior´ le recordaba todos los días que su pasión era otra: ¡correr!.

Es la historia de Laura Galván, ganadora del oro en los 5 mil metros planos en los juegos Panamericanos de Lima, Perú 2019.

En entrevista para La noticia al Punto, la campeona orgullo de todos los guanajuatenses, nos abrió las puertas de su casa para platicarnos cómo ha sido este largo camino al éxito.

Originaria de La Sauceda, Guanajuato, comunidad de unos 5 mil habitantes en la cima del estado, con privilegiada vista, colinas verdes todo alrededor, el hogar de Laura se sitúa en ´donde topa´ la comunidad, y es a unos metros de su casa donde se encuentra un espacio ideal para entrenar, es ahí donde Laura todos los días desde que estaba en primaria, sale y corre, rutina que interrumpió los años que estuvo becada en Kansas, estudiando y trabajando.

Es la cuarta de siete hermanos, y no recuerda que alguien de su familia le haya cuestionado su decisión de correr y correr, siempre ha tenido el apoyo de todos. Ha sacrificado mucho, reuniones familiares, vida social, fiestas, por entrenar o competir. Y opina que es el mismo caso de todos sus compañeros que estuvieron en los pasados juegos Panamericanos.

“Si, es lo mismo, todos estamos ahí porque nos hemos esforzado mucho”. A diferencia de que su disciplina es una muy solitaria, sus entrenamientos, todo es sola, por eso sí ha pedido a su entrenador, Cecilio Blancarte, quien la acompaña desde que tenía doce años en esta travesía, que le permita tener los domingos libres.

 Ese día se levanta tarde, sale con su mamá, va al tianguis, ve tele, escucha música, disfruta a su familia, porque dice, “hace falta, hay compañeros que no descansan un solo día, yo lo necesito”.

De los apoyos del gobierno dice, “si ganas tienen apoyo, si no, no tienes nada. No me parece justo, lo ideal es que el apoyo venga desde que los jóvenes tienen la inquietud de entrenarse bien en alguna disciplina, desde chavitos, para que haya muchos más jóvenes motivados. Somos un país lleno de gente con talento”.

Se dice feliz por el apoyo del presidente López Obrador, “Cuando escuchamos en Lima que nos iba apoyar, no la creímos, pero sí ha cumplido y estamos muy contentos, porque el apoyo se extendió también para quienes no se trajeron medallas, fue parejo”.

 Sin tiempo en estos momentos para pensar en formar una familia, y dedicada de lleno a su pasión, “la Gacela” como le llaman y sobrenombre que ahora le gusta, tiene planes de seguir, de llegar más lejos, de superar su tiempo para dar con el estándar requerido para calificar para Tokio 2020, le faltan 17 segundos.

“No es fácil, pero sé que lo puedo lograr, como pude hacerlo en los Panamericanos, me vi compitiendo, al tú por tú con atletas que admiro de toda la vida, fue increíble”.

En sexto de primaria, un día su maestra le dijo que podía correr para competir y la entrenó para participar, ahí se sembró la semilla, de algo que hoy le da una gran satisfacción en su vida.

Han sido ya muchas medallas de oro, en diferentes competencias, y ésta, la última, muy importante y especial por el nivel  de competidoras que participan le dio el oro, sobre la canadiense que le pisaba los talones.

Orgullosa nos muestra su medalla, que guarda con cuidado en una pequeña bolsita tejida por nativos  incas del Perú, de vivos colores, y le preguntamos ¿Quién te patrocina?, …”No tengo patrocinadores”, contesta.

Sencilla, dedicada, mujer centrada y sensible, platica que a la hora de subir al podio y escuchar el Himno Nacional, hizo un esfuerzo sobrehumano para contener el llanto, “son muchas emociones, y sabía que si empezaba a llorar por una razón, iba seguir por muchas más de alegría”.

Después de esa emoción, nuevamente la temporada, el entrenamiento, los tiempos, las marcas, el valor de los segundos, y otra vez cuando la competencia está en puerta, se quita en estrés escuchando música, no pensando en la carrera, no predisponiendo nada, con la mente clara y el corazón en la pista, de esa forma dice, “lo he logrado”.

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