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Jue, Nov
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Las celebraciones de Día de Muertos de México son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Cultura
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Las celebraciones del Día de Muertos del 1 y 2 de noviembre en México, son reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Y como no, si llevan consigo toda la cultura, el color, la tradición, el significado y la historia de los mexicanos desde nuestros ancestros.

Se trata de celebraciones con características únicas, que a través del tiempo se han inculcado y llevan en su ADN las nuevas generaciones.

La flor de cempasúchil, con su radiante color amarillo, el papel picado en diferentes colores fuertes, las veladoras, las semillas, y los platillos típicos de la cocina mexicana son parte de los tradicionales altares que se elaboran en cada hogar mexicano desde el 31 de octubre y permanecen hasta el día 2 de noviembre.

La creencia habla de una visita de nuestros seres queridos a este altar que con amor se ha hecho en su honor, y viene en esencia a degustar los platillos que saboreaba en vida.

Y es que el Día de Muertos es una de las tradiciones   que primero se empezaron a llevar a cabo por los pueblos indígenas   y se proclamaron Patrimonio inmaterial de la humanidad un 7 de noviembre de 2003 por ser consideradas, “una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor plenitud de los grupos indígenas”.

Y tradicionalmente se sabe que los muertos niños regresan a la tierra el día 1 de noviembre, y los adultos el día 2.

Y así, desde ayer, centros históricos de toda la república, museos, escuelas, instituciones privadas, oficinas, hogares, todo es color, flores, y ofrendas, un festejo que invade el ambiente, que involucra a pequeños y grandes, porque aquí en México así es la tradición.