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¿Por qué van tan mal los municipios?

Opinión
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David Saucedo*, publicado en www.poplab.mx

Sin importar el partido político de procedencia, los alcaldes en Guanajuato están reprobando las encuestas en casi todos los rubros; algunos no solo suscitan rechazo, comienzan a generar odio entre los electores.

 

 

En la víspera de la presentación de sus informes de gobierno, algunos alcaldes han comenzado a levantar encuestas para conocer la opinión que tienen los ciudadanos sobre su desempeño en su primer año de gestión. Los resultados han sido devastadores. Sin importar el partido político de procedencia los presidentes municipales están reprobando las encuestas en casi todos los rubros: prestación de servicios públicos, seguridad, desarrollo de proyectos de obra, estrategias de comunicación, niveles de aprobación, credibilidad de mensajes, etc.

Sus rangos de calificación oscilan entre el 5.5. y el 6.5 puntos; pero hay municipios cuyas calificaciones están por debajo de 5, es decir, con puntajes similares a los que obtuvo Bárbara Botello en la ciudad de León, en su nivel más bajo. Destacan los casos de dos municipios del cinturón industrial (uno gobernado por el PAN y otro por MORENA) en donde los titulares del ejecutivo municipal, de acuerdo con encuestas y grupos de enfoque, no solo suscitan rechazo. Comienzan a generar odio entre los electores. Cuatro factores explican los pésimos resultados que están teniendo los presidentes municipales en su primer año de gestión.

El veneno de la alternancia

En la elección de 2018, en 24 de los 46 municipios hubo alternancia política y solo en 22 hubo continuidad de “marca”. Cuando hay alternancia los gobiernos salientes suelen dinamitar el arranque de las nuevas administraciones municipales comprometiendo el presupuesto municipal de los siguientes meses (o años) con distintas estrategias: firmando contratos de obra pública de último minuto sin tener suficiencia presupuestal, perdiendo juicios laborales de manera intencionada, basificando trabajadores en la recta final de su gobierno, etc. No hay nobleza, ni cortesías políticas.

Con muy contadas excepciones (como Artemio León, alcalde panista de Manuel Doblado, que le dejó al PRI fondos suficientes para tener un terso inicio de gestión) los malos perdedores cobran venganza dejando un tiradero del que difícilmente pueden levantarse las nuevas administraciones municipales. El objetivo es impedir que los recién llegados se posicionen favorablemente entre el electorado. Pero incluso, en procesos de entrega-recepción de actores políticos del mismo partido llega a haber puñaladas por la espalda. En Cuerámaro, por ejemplo, el ex alcalde Moy Cortés dejó comprometido gran parte del fondo 1 del ramo 33 del primer año de la joven alcaldesa Ana Bueno. Es decir, la administración saliente ejerció el presupuesto de obras pública de cuatro años. Lo mismo ocurrió en Doctor Mora, en donde el ex alcalde “Jesi” dejó un largo listado de cuentas por pagar que ha ido capoteando con dificultad “Mayolo” Arvizu. Como dice el dicho, con esos amigos…

 

Imágenes: Newsweek Guanajuato / Milenio.

 

Larga curva de aprendizaje

Al sabotaje político hay que sumar la falta de conocimientos y experiencia de la mayoría de los alcaldes en funciones. Salieron buenos para la grilla, pero malos para la administración pública.

La mayoría de los alcaldes iniciaron su periodo de gobierno sin conocer sus atribuciones, reglas de operación de los programas, situación financiera en la que se encontraban sus municipios, posibles fuentes de financiamiento, estructura del gobierno estatal, etc. La ambición por alcanzar el poder era grande, pero pocos se prepararon a conciencia para ejercer el cargo largamente anhelado.

La mayoría de los alcaldes no llegaron a aportar, llegaron a aprender.

Como suele suceder con la aplicación de cualquier estrategia de “ensayo y error”, los nuevos alcaldes un día metían la pata y el otro día también. Tampoco fueron particularmente acertados al escoger a los integrantes de su gabinete. O bien dieron continuidad a muchos directores del gobierno anterior o de plano cortaron las cabezas de muchos mandos medios y superiores disminuyendo así la capacidad operativa de sus municipios. Es decir, o siguieron cometiendo los mismos errores, o empezaron a cometer errores nuevos. Llegaron a incurrir en absurdos.

Cuando el gobierno estatal logró hacer cambios en la legislación para que las nuevas administraciones municipales pudieran hacer uso de recursos remanentes que dejaron sus antecesores (gracias a la visión y empuje de la diputada Alejandra Gutiérrez), muchos alcaldes escudriñaron las cuentas bancarias de sus municipios en busca de los dichosos remanentes. No los encontraban por ningún lado. Sólo hasta ese momento los nuevos alcaldes supieron que la federación no les depositaba los recursos a ellos en directo, sino que los fondos llegaban a gobierno del estado y que era necesario hacer base con ellos para bajarlos. Por si fuera poco, muchos alcaldes no se dejaron ayudar por su círculo más leal de colaboradores que infructuosamente trataban de brindarles una hoja de ruta. Como decía Karl Popper, la verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos.

Falta de estrategia para la procuración de fondos

Tanto los funcionarios de gobierno del estado, como los alcaldes llevan quejándose todo un año de los recortes que sufrieron en sus asignaciones federales. Pero la contracción en el gasto público en cada arranque de sexenio es algo cíclico.

Con las decisiones que tomó Diego Sinhué en la recta final de su campaña a la gubernatura, la sequía de fondos quedó garantizada. El problema no consiste en la falta de fondos, sino en la incapacidad de autoridades estatales y municipales para conseguirlos.

Muy pocos alcaldes comprendieron que después de armar un equipo competente de colaboradores el siguiente paso importante consistía en preparar una ingeniería financiera para enfrentar la merma en los recursos estatales y federales que comúnmente llegaban a los municipios y que dejaron de aterrizar. La escasez de obra de las nuevas administraciones se compensó con pan y circo. Muchos eventos y festivales para suplir la ausencia de proyectos de obra pública. Muchos alcaldes anhelaban tener un primer año lleno de inauguraciones. En el segundo año apenas podrán lanzar sus primeros arranques. Es el costo de resignarse y optar por solo administrar la pobreza.

 

 

En el primer año de gobierno, los municipios debieron regresar a lo básico. Es decir, a bajar su gasto corriente e incrementar sus ingresos. No lo hicieron y, por el contrario, aplicaron medidas inversas. Incrementaron el costo de nómina para pagar favores políticos, no hicieron un esfuerzo consistente por reducir el pago de derechos de alumbrado público, no recurrieron a fuentes alternas de financiamiento (como el adelanto BANOBRAS-FAIS), no actualizaron su padrón de catastro, no incrementaron impuestos por prestación de servicios (los municipios con vocación turística pueden hacerlo), no renegociaron su deuda pública (negociaciones de verdad que reduzcan principal e intereses), no lograron gestionar recursos a fondo perdido, etc. Un completo desastre desde el punto de vista financiero.

A instancias de la Secretaría de Finanzas de gobierno del estado, los municipios emprenderán algunas de estas acciones en breve. Tardaron todo un año en encontrar el camino amarillo. Lo harán mal, de manera tardía y sin los frutos esperados, pues en Finanzas del estado tampoco conocen el detalle fino de las problemáticas municipales.

Contracción económica e inseguridad

Prácticamente durante todo el sexenio de Miguel Márquez la inseguridad se apoderó del estado de Guanajuato. La guerra de carteles ciertamente se recrudeció durante el segundo trienio, pero de acuerdo con las cifras del INEGI, la actividad económica del estado mantuvo buen ritmo cinco años consecutivos… con excepción del sexto año. Es decir, podía haber balaceras en las cabeceras municipales, pero las remesas seguían llegando. Los cadáveres con cartulinas empezaron a formar parte del paisaje mañanero de muchos municipios, pero seguían llegando las inversiones y nuevas empresas se asentaban en los parques industriales construidos para tal fin. Las comandancias de policía eran rafagueadas y los directores de policía asesinados, pero había inversiones cuantiosas en al ramo de la construcción. Pero en el sexenio de Diego Sinhué las cosas cambiaron radicalmente.

Es la primera vez en la historia moderna de Guanajuato que se da la conjunción de dos fenómenos: la contracción económica y un incremento desbordado de la incidencia delictiva. Las autoridades estatales y municipales nunca habían enfrentado este escenario y se encuentran completamente desconcertadas.

En los municipios en donde la guerra de carteles está al rojo vivo da la impresión que los presidentes municipales no saben qué hacer, ni cómo conducirse. Cuando se presenta un delito de alto impacto, torpemente siguen las indicaciones de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública. Dos ciegos guiando a una multitud de invidentes.

Pero la caída en la actividad económica del estado es real. Los municipios enfrentan una disminución en la inversión en obra pública estatal, federal y municipal. Incluso un grupo delictivo, el cartel de Santa Rosa de Lima, ha empezado a afectar la actividad económica regional al hacer de la extorsión, del secuestro de empresarios, del robo de cajeros, etc., una de sus principales fuentes de ingreso. Justo lo que se vivió hace años en estados como Tamaulipas, Durango y Zacatecas. No falta mucho para que los grupos delictivos averigüen que la empresa más rica en muchos municipios y los empresarios más ricos de sus zonas son… los propios gobiernos municipales y sus alcaldes. Comenzará el secuestro, extorsión y asesinato de presidentes municipales que no paguen sus respectivas cuotas.

Entre tanto la inseguridad y la pobreza está reduciendo las calificaciones de los ciudadanos otorgan a sus gobernantes en encuestas. Antes había inseguridad, pero con progreso. Cuando hay inseguridad y estancamiento económico, la gente se pregunta, de manera totalmente justificada ¿Qué está haciendo el presidente municipal? Esta misma combinación explosiva está afectando la imagen del gobierno del estado en su conjunto y del gobernador Diego Sinhue en lo particular. Ya van tres empresas encuestadoras que contrata gobierno del estado, buscando que alguna les diga que el paciente solo tiene gripe. El paciente tiene pulmonía y más vale que vayan aceptando el diagnóstico tal cual.

Tres renuncias

En el trienio pasado hubo las siguientes bajas, incapacidades, ingresos hospitalarios entre los alcaldes del estado de Guanajuato, de todos los partidos:

- Dos alcaldes hospitalizados por hipertensión.

- Un alcalde con dos infartos consecutivos.

- Un alcalde con embolia cerebral.

- Un alcalde hospitalizado del que nunca se supieron los motivos.

- Un alcalde lamentablemente fallecido en el ejercicio de sus funciones.

Es decir, la mayoría de las recaídas que tuvieron los alcaldes se debieron a problemas médicos producto del exceso de trabajo. Pero en este trienio ya hay tres presidentas municipales (todas del Partido Acción Nacional) que han presentado sus renuncias en distintos momentos. Lo han hecho ya sea ante el gobierno del estado o ante el comité directivo estatal. En todos los casos ha sido por amenazas directas a su persona o bien por lo que ellas perciben como “bloqueo institucional” de actores políticos de sus respectivos municipios. La dinámica municipal ha cambiado. Ya no solo hay que lidiar con vecinos de una calle que se queda sin luz, sino con sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación tocando (literalmente) las puertas de las casas de los alcaldes. Ya no solo hay que enfrentar las embestidas de las columnas de prensa locales, sino costosas estrategias de contra campaña desplegadas en redes sociales. Ya no solo hay que enfrentar la oposición de los regidores en el cabildo, sino periodicazos en medios nacionales. Todo un mundo de diferencia.

Qué necesitan los alcaldes

Solo dos alcaldes de Guanajuato rebasan la barrera psicológica de los siete puntos de calificación en encuestas a población abierta: Javier Casillas, en San Pancho y Juan José García, en Pénjamo. Pero se trata de casos excepcionales. La mayoría de los alcaldes no solo van mal. Están abajo y cayendo en las preferencias e intención de voto lo que ponen duda su reelección y la continuidad de los partidos que los llevaron al poder. Se ve muy difícil que MORENA pueda retener los cinco municipios que ganó en las elecciones del año pasado. Pero se ve a un más complicado que el PAN pueda mantener su récord de 25 municipios que gana comúnmente cada tres años.

Si se confirma el cambio de dos alcaldes en funciones del PRI a MORENA, si el PAN sigue perdiendo fuerza en municipios en los que apenas ganó con el tercio de la votación en la elección pasada, si triunfa la fracción de Gerardo Sánchez en la contienda por la dirigencia estatal; pero, sobre todo, si la guerra de carteles continúa, y los municipios siguen sin dinero, la semilla de la alternancia (Juan Ignacio Torres Landa dixit) puede germinar en el 2024. Es decir, un gobierno de izquierda en Palacio Nacional y la embestida de El Mencho podrían cambiar el mapa político de Guanajuato en el mediano plazo. ¿Qué necesitan los alcaldes para repuntar? Dinero, mucho dinero y pronto. Una tregua de los carteles que se están disputando el estado de Guanajuato, municipio por municipio. Una fuerte dosis de autocrítica de los alcaldes, para mirarse al espejo, hacer cambios en su gabinete, lanzar programas de alto impacto y para lanzar tiros de precisión a las zonas de mayor rentabilidad electoral de sus municipios.

Suena muy sencillo. Pero no hay nada más difícil en la vida que entender lo simple.


* David Saucedo es politólogo, con estudios en economía por la Universidad Complutense de Madrid. Consultor en marketing político, políticas públicas y diseño de estrategias en materia de seguridad.

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