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Mié, Jul
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Irán, el frustrado deseo de Estados Unidos.

Opinión
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Raúl Tamayo

A un año de la súbita retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, la tensión en el Golfo Pérsico continúa en aumento sin medida, las últimas movilizaciones militares por parte de los estadounidenses prueban que la estrategia a seguir es igual a la que realizaron hace unos años al intervenir en Irak, también es imposible perder de vista que gobierna el mismo partido político de aquel entonces, dónde un mismo grupo, junto con los mismos arquitectos delimitan y planifican el nuevo objetivo al cual atacar o conquistar.

 Los meses de tensiones entre Teherán y Washington han provocado un sinnúmero de sanciones en contra de Irán,  lo que está generando primeramente una guerra económica para intentar reducir las exportaciones de petróleo y así poder atacar de forma directa el acuerdo nuclear y sus socios, pero de igual manera el conflicto está generando problemas internos ya que la sociedad iraní se encuentra padeciendo la imposición de las sanciones, lo que causa una enorme presión hacia su gobierno desde todos los frentes.

En el pasado ya han existido conflictos entre Irán y occidente, concretamente con el Reino Unido y Estados Unidos, con el primero las diferencias datan desde 1794 cuando junto con Rusia, Persia, fue sometida por ambas naciones durante la dinastía kadjar, al paso de los años conjuntamente ingleses y estadounidenses orquestarían un golpe de estado en 1953 al expulsar del poder al primer ministro Mohammad Mosaddegh, quien intentaba en aquel entonces nacionalizar los recursos petrolíferos en Irán y tomar el control de las petroleras Anglo-Iranian Oil Company (AIOC) así como la Anglo-Persian Oil Company, es en ese momento cuando el Shah Reza Pahlavi inicia la modernización industrial en aquel país, lo que provocó de inmediato eliminar cualquier tipo de oposición a su régimen con la ayuda incondicional de occidente.

Al llegar las elecciones de 1960, el Shah contribuyó con recursos económicos a la candidatura de Richard Nixon, lo que al final le trajo a su país más presión ya que el ganador de la elección sería el demócrata John F. Kennedy, después de algunos meses  se iniciaría una huelga de maestros que involucraba a 50,000 personas, lo que desembocaría en otro conflicto debido a que el Shah culparía a la CIA por la revuelta; por otra parte, al llegar la década de los 70, Irán tenía una tasa de crecimiento comparada con la de Taiwán, Corea del Sur y Turquía, además varios indicadores económicos pronosticaban que esta nación formaría parte del Primer Mundo en la próxima generación, paralelamente en esos años el país había generado una cantidad considerable de intelectuales que habían sido educados en occidente y que regresarían a ocupar puestos importantes tanto en el gobierno como en el sector privado.

El desarrollo acelerado en esos años resultó incómodo para Estados Unidos y Reino Unido, de pronto había una nación con gran auge pese a los altos precios del petróleo, incluso gobiernos como el francés y el británico suplicaban por préstamos al Shah, pero al llegar 1978 todo cambió, médicos harían público que el monarca tenía cáncer y lo obligaron a tomar "prednisona", un medicamento contra la enfermedad causante de depresión y alteración del pensamiento, espontáneamente y sin explicación se desataron protestas y huelgas en todo el país por lo que la paralización del gobierno no se hizo esperar, en las revueltas marcharon 9 millones en contra del Shah, él mismo culparía a ingleses y estadounidenses de organizar las manifestaciones, el derramamiento de sangre llegaría junto con el "Viernes negro", lo que obligaría al monarca a salir de su país en enero de 1979 para facilitar el regreso del Ayatollah Jomeini tras años de exilio, en ese momento una nueva historia sobre el conflicto iniciaría con un líder religioso supremo como cabeza del gobierno.

A los pocos meses del regreso del Ayatollah Jomeini llegaría la "crisis de los rehenes", cuando en un hecho sin precedentes en la historia de la diplomacia, cincuenta y dos diplomáticos y ciudadanos estadounidenses permanecieron en cautiverio durante 444 días, desde el o4 de noviembre de 1979 hasta el 20 de enero de 1981, siendo un grupo de estudiantes los que tomarían la embajada de Estados Unidos en Teherán, provocando la crisis de rehenes más larga de la historia.

Actualmente, Irán continúa sosteniendo que no busca la guerra, pese a que recientemente fue derribado un avión no tripulado de vigilancia militar estadounidense, el acto se debió a que la aeronave volaba por el espacio aéreo iraní,  ahora el nuevo ataque va dirigido a las reservas de uranio que tiene el país en su poder, pero no hay que olvidar que esta nación tiene grandes riquezas en todo su territorio ya que posee reservas de combustibles fósiles, el suministro de gas natural más grande del mundo y el cuarto lugar a nivel mundial en reservas de petróleo, sin dejar de mencionar sus 22 sitios que forman parte del patrimonio mundial de la UNESCO.

Por tal motivo llama la atención que nuevamente la historia y estrategia se repite como ocurrió previamente con Irak, solo que es imposible pasar por alto que Irán es el único país del Golfo Pérsico donde ninguna potencia extranjera tiene base militar, lo que lo mantiene con un grado máximo de independencia en ese sector; sin embargo, los deseos por controlar la antigua Persia por parte del Reino Unido y Estados Unidos podría llevarlos no solamente a la guerra, sino a la firme y verdadera intención de restaurar un nuevo régimen con un nuevo "Shah" como cabeza de gobierno, preparado y educado en los Estados Unidos, dispuesto a ceder y complacer a ambos países por encima de la historia y los intereses de una nación a cambio de su regreso al poder.

"Quiero que el nivel de vida en Irán dentro de diez años esté exactamente al mismo nivel que Europa hoy, dentro de veinte años estaremos por delante de los Estados Unidos". Mohammad Reza Pahlavi, Shah de Irán, 1976.