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Puerta giratoria en Sistema Anticorrupción: regresa Arminda Balbuena a UG con plaza VIP

Opinión
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Arnoldo Cuéllar, publicado en www.poplab.mx

Posible conflicto de intereses de su ex presidenta “ciudadana”, hoy funcionaria, coloca en entredicho al órgano contra la corrupción

La Universidad de Guanajuato cobijó a la expresidenta del Sistema Estatal Anticorrupción una vez que concluyó su encargo. La doctora Arminda Balbuena regresó a la institución que la propuso como consejera ciudadana, mediante un contrato por 40 mil 586 pesos mensuales.

La institución universitaria es uno de los sujetos vigilados por el SEA, pero además recibió la oportunidad de supervisar la criticada concesión otorgada por el gobierno de Miguel Márquez Márquez a seis meses de su término para que Grupo México de Germán Larrea construya un libramiento de cuota en el municipio de Silao, valuado en 2 mil millones de pesos, con apenas 17 kilómetros de longitud.

 

 

La UG, mediante un panel de expertos en diversas disciplinas, determinó que no hubo ninguna irregularidad en la asignación de la concesión, la cual se convertirá en una de las vías de cuota más caras de México y les permitirá un jugoso negocio a los inversionistas. Sin embargo, el comité universitario no indagó en los criterios de la determinación del costo de la obra, el punto más debatido, sino que se limitó a revisar el apego de la asignación a la ley de concesiones, tema en el que prácticamente no había controversia.

La decisión del comité universitario le permitió al ex gobernador Miguel Márquez salvar la polémica y eludir las críticas por una decisión tomada en los últimos meses de su administración, lo que de paso le otorgó al rector general de la Universidad de Guanajuato, Luis Felipe Guerrero Agripino, una oportunidad para congraciarse con el panismo gobernante en la entidad.

Para expertos consultados, la concesión otorgada en los meses previos a la elección de 2018 pudo significar un gesto de contraprestación a la aportación de recursos no fiscalizados para las campañas del PAN en ese año, tanto la estatal como la nacional.

Arminda regresa a la UG con contrato exprés

La relación entre la Universidad de Guanajuato y la doctora Balbuena, donde ha sido catedrática por varios años, quedó evidenciada una vez más cuando la expresidenta del comité ciudadano del Sistema Estatal Anticorrupción fue recontratada una semana después de haber concluido su encargo, como Coordinadora de Derechos Humanos del Abogado General de la UG, puesto de nueva creación.

 

 

El 15 de noviembre de 2018 cesó el encargo de un año de la primera presidenta del Comité Anticorrupción, quien había planteado la posibilidad de una prórroga por no haberse designado aún a su sucesora. Seis días después, el 21 de noviembre, estrenaba un contrato de prestación de servicios profesionales en la UG, que abarcaba del 16 de noviembre al 31 de diciembre de 2018.

Ese día, la doctora Arminda Balbuena firmó con el director de Recursos Humanos de la UG, René Vázquez González, un contrato mediante el cual se hacía responsable de “a) Generar una propuesta para la implementación del régimen de sanciones en el entorno universitario. b) Elaborar lineamientos jurídicos en materia del procedimiento de responsabilidades en el entorno universitario. c) Asesorar al personal de la Oficina del Abogado General en materia de transparencia y auditoría”.

Por esas obligaciones, la UG se comprometió a pagar por concepto de honorarios 40 mil 586 pesos mensuales, pagaderos quincenalmente y sujetos a retenciones fiscales.

Sin embargo, el contrato solo fue provisional, pues dio lugar a la creación de una plaza de confianza, algo que no podría haber ocurrido si no se contase con la voluntad explícita del rector general, Luis Felipe Guerrero Agripino.

El 16 de enero de 2019, la doctora Balbuena ingresaba como miembro de pleno derecho de la nómina universitaria con una plaza de Jefe de Departamento B, denominada Coordinación de Derechos Humanos, con 40 horas de trabajo semanal y adscrita a la Oficina del Abogado General y a la Rectoría General, con un salario similar al de su contrato: $40,586.95 al mes.

Una investigación de POPLab encontró que la doctora Balbuena no tiene oficinas físicas en las cuales despachar en los recintos universitarios. Ante una pregunta realizada a la Unidad de Transparencia de la UG sobre su cargo, sus actividades, sus horarios y su lugar de trabajo, la respuesta fue la siguiente:

 

La Dirección de Recursos Humanos indica que:

Cargo: Coordinadora de Derechos Humanos en la Oficina del Abogado General de la Universidad.

Actividades:

  1. Atender asuntos en materia de derechos humanos.
  2. Atender asuntos en materia de transparencia.
  3. Contribuir en la implementación del régimen de sanciones en el entorno universitario.
  4. Contribuir en la implementación de los lineamientos jurídicos en materia del procedimiento de responsabilidades en el entorno universitario.
  5. Atender asuntos en materia de auditoría.

Contrato laboral: Adjunto a la presente encontrará la versión pública de la propuesta de movimiento, documento equivalente a los que su solicitud señala como "contrato de laboral". [ANEXO ÚNICO]

Respecto del documento que se anexa, esa Dirección de Recursos Humanos solicito la clasificación de información como confidencial y aprobación de la versión pública al Comité de Transparencia de la Universidad de Guanajuato y este último, en sesión extraordinaria CTUG-2019-SE36 (29 de abril de 2019) resolvió :

“PRIMERO. –SE CONFIRMA LA CLASIFICACIÓN DE INFORMACIÓN CONFIDENCIAL Y APROBACIÓN DE LA VERSIÓN PÚBLICA solicitada al Comité de Transparencia de la Universidad de Guanajuato por La Dirección de Recursos Humanos, con motivo de la solicitud de información tramitada bajo el folio PNT 00809319.”

Adscripción: Oficina del Abogado General

Por lo que respecta al lugar donde físicamente se desempeña la Dra. Balbuena, así como su horario, le informo que estos registros son competencia de la unidad de adscripción de cada trabajador.

La Oficina del Abogado General refiere que: Al respecto, comunico a Usted que ARMINDA BALBUAENA CISNEROS es personal de confianza y se desempeña como Coordinadora de Derechos Humanos, adscrita a la Oficina del Abogado General de la Universidad. Dada la naturaleza de personal de confianza, su horario de trabajo está sujeto a las necesidades de la función, entre las que se encuentran:

  1. a) Atender asuntos en materia de derechos humanos;
  2. b) Atender asuntos en materia de transparencia;
  3. c) Contribuir en la implementación del régimen de sanciones en el entorno universitario;
  4. d) Contribuir en la implementación de los lineamientos jurídicos en materia del procedimiento de responsabilidades en el entorno universitario;
  5. e) Atender asuntos en materia de auditoría.

 

 

Nunca se contestó a la pregunta sobre el lugar físico de adscripción. Al llamar a diversas oficinas de la UG vinculadas al área del Abogado General, la respuesta fue que no la conocían. Finalmente, una persona informó que “la doctora trabaja desde su casa”.

Las contraprestaciones entre Balbuena y la UG ocurrieron también mientras era presidenta del Sistema Estatal Anticorrupción. El 10 de febrero de 2018, cuando apenas llevaba dos meses al frente del SEA, la doctora Arminda Balbuena apoyó un diplomado sobre “las obligaciones derivadas del nuevo sistema anticorrupción para los órganos de control y los servidores públicos”, por el cual cobró 7 mil 566 pesos, lo cual quedó consignado en un convenio firmado entre la UG y la profesionista el 23 de abril de ese mismo año.

El pago por hora para el “apoyo” al diplomado, fue de mil 513 pesos, muy superior a las tarifas que cubre la UG a su personal académico. Como presidenta del SEA, Balbuena devengaba un sueldo neto de alrededor de 70 mil pesos mensuales.

UG recibe trato de excepción del sistema anticorrupción

La Universidad de Guanajuato ya se había visto favorecida por el Congreso del Estado, cuyo coordinador político era el ex funcionario universitario Éctor Jaime Ramírez Barba, al permitirle que designara a su propio contralor interno mediante su propio Consejo General y no recibiera el trato de otras entidades autónomas, en el marco de la reforma anticorrupción, cuyos titulares de órgano de control fueron designados por el Congreso.

La versión pública de ese acuerdo, fue que la intervención del congreso “podría afectar la autonomía universitaria”. Así, Guerrero Agripino pasó por el Consejo Universitario, del que tiene absoluto control la ratificación de la misma contralora que había designado a su arribo a la rectoría general, la maestra Adriana de Santiago, quien además fue compañera de carrera del propio rector general.

Estas situaciones, tanto la puerta giratoria que se observa en el caso de Balbuena, como el trato de excepción para la designación del contralor universitario, se enmarcan en un momento en el que las Universidades del país están fuertemente cuestionadas por su enorme grado de opacidad y el manejo de ingentes cantidades de dinero público del que prácticamente no rinden cuentas.

 

Balbuena sienta precedente al aplicar puerta giratoria

La primera presidente del Comité Coordinador del Sistema Estatal Anticorrupción, la doctora en derecho Arminda Balbuena no escapó al vicio de la “puerta giratoria”, fenómeno donde se alterna la participación en órganos de gobierno supervisores y en sujetos obligados.

Propuesta por la UG, su alma mater y principal centro de trabajo en su trayectoria, Arminda Balbuena logró que fuera la Universidad quien interviniera para salvar a Márquez de la polémica abierta por la concesión a Grupo México, decisión en la que fue avalada por el Comité Coordinador del sistema Estatal Anticorrupción, donde tienen mayoría funcionarios públicos, en lugar de dejar la decisión al Comité de Participación Ciudadana, donde solo se integran representantes de la sociedad civil.

Al regresar a la UG con una plaza creada exprofeso, pese a las políticas de austeridad, queda en evidencia un conflicto de interés de la presidenta que inauguró el Sistema Estatal Anticorrupción.

Dicho conflicto pone en entredicho los valores personales que la doctora Balbuena enarbola en su currículum personal, donde los enlista así: honestidad, responsabilidad, congruencia, respeto, disciplina y perseverancia.

En el caso que nos ocupa, los tres primeros dejaron mucho qué desear.