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¿Dictadura o democracia?

Opinión
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Luis Murat

“Quien desee ser comprendido por las masas y tenerlas a su lado, debe ante todo expresar sus demandas clara y precisamente, llamar a las cosas por su nombre, llamar Constitución a la Constitución, república a la república, sufragio universal al sufragio universal”. Trotsky

En el libro The Aqcuisitive Society (New York; Harcourt, Brace and Company, 1920) R.H., Tawney afirma que el militarismo no es característica de un ejército, sino de una sociedad. Su esencia es la preparación de la mente, (lavado de cerebro). Se convierte en el arbitro de la vida social. El propósito de su existencia es el permanecer por su propio derecho sin necesitar justificación alguna.

“El militarismo…es un culto a un fetiche. Es la postración del alma humana ante un ídolo que para aplacarlo hay que lacerar los cuerpos”.

A juicio del politólogo, una potencia militar podrá atemorizar a otras, o podrá vencerlas utilizando sus fuerzas armadas, pero jamas podrá gobernar lo que ha conquistado, al no poder lograr la aceptación voluntaria de los conquistados.

Para Tawney, el militarismo debe utilizarse lo menos posible, a fin de lograr efectividad en el poder nacional, pues el militarismo no acepta la paradoja de que un máximo de armamento no necesariamente implica un máximo de poder nacional. Venezuela ejemplifica la afirmación del autor.

Con excepción de la Gran Bretaña, el resto de los países que experimentaron el militarismo para gobernar y dominar al resto de las naciones fracasaron en los inicios del siglo XV, en el inicio del estado moderno.

En la cima del poder mundial Inglaterra escuchó los consejos del pensador político más importante de la época: “Entre las precauciones que se deben tomar contra la ambición, es oportuno adoptar algunas precauciones en contra de nuestro propio “yo”. Debo decir en justicia que temo nuestro “propio poder y a “nuestra propia ambición.” Edmund Burke, Remarks on the Policy of the allies with respect to France. P. 457.

Seis siglos después, el dictador de Venezuela, Nicolas Maduro, no escuchó ni leyó algo de Edmund Burke, pues de haberlo hecho no estaría cometiendo las barbaridades que tienen Venezuela privada de libertad y democracia.

Maduro se mantiene en el poder debido al militarismo que heredó de Hugo Chávez, quien intentó, sin éxito, un golpe de estado en 1992 para derrocar a Carlos Andrés Pérez.

Fue hasta 1994, siendo Presidente Rafael Caldera, que Hugo Chávez fue indultado. Seis años más tarde fue presidente de Venezuela a la que gobernó por 15 años merced al militarismo que instauró considerado el más poderoso de Latinoamérica.

A diferencia de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, no tiene el carisma de su antecesor, ni la astucia política para hacer de su gestión un gobierno exitoso y atractivo para las inversiones foráneas que pudieran robustecer la economía venezolana.

Maduro ha usado el militarismo en exceso para mantenerse en el poder suprimiendo la libertad y la democracia aplastando con tanques militares a la disidencia.

Con la ceguera política que caracteriza a los tiranos, con el cerebro lavado en Cuba, Maduro polarizó las relaciones internacionales de su gobierno provocando distanciamientos con las principales esferas de influencia de Estados Unidos, Europa, y los países latinoamericanos, exceptuando a Cuba, Bolivia y Nicaragua.

México y Uruguay se han mantenido al margen de los acontecimientos en Venezuela.

Sin duda, el militarismo es una constante tentadora en la práctica política de los gobiernos, sean los imperialismos europeos o el de Estados Unidos, no se diga los de las repúblicas latinoamericanas de las décadas de los 50s, 60s y 70s, en las que los presidentes gobernaban a punta de ametralladoras.

En México, ahora mismo, se mantiene un largo y profundo debate en cuanto a la militarización de la Guardia Nacional formada por marinos, soldados y policías, cuyo mando esta a cargo de un militar preparado en Estados Unidos, el curriculum del general de brigada de Estado Mayor, Luis Rodriguez Bucio, es amplio y destacado.

Sin embargo, la opinión pública del país no aprobó la decisión presidencial, en el sentido de que un militar ocupe el cargo de Comandante de la Guardia Nacional en lugar de un civil bajo las ordenes directas del Presidente de la República.

En consecuencia, el militarismo en Venezuela agoniza y en México se esta gestando.

@luis_murat

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