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Van contra ciudadanos en ley para proteger abejas, pero Guanajuato usa tóxicos que las exterminan

Opinión
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Kennia Velazquez, publicado en www.poplab.mx

Plaguicidas usados en nebulizaciones contra el dengue, letales para las abejas, pero la propuesta de ley lo ignora; multas son “para concientizar”: Pablo Bañuelos

Preocupados por la amenaza de extinción que se cierne sobre las abejas, la especie polinizadora por excelencia, los diputados del PAN de Guanajuato formulan una ley que sancionará a los ciudadanos que perjudiquen a esos insectos, pero nada dicen de las toneladas de agrotóxicos que esparce la Secretaría de Salud en sus nebulizaciones contra el dengue, muchos de los cuales están ya prohibidos en varias naciones.

La iniciativa de Ley para la Protección a las Abejas y el Desarrollo Apícola establece que las personas que maten abejas podrían pagar una multa de hasta ocho mil pesos. El diputado proponente es el panista Paulo Bañuelos, quien explicó al Laboratorio de Periodismo y Opinión Pública que la ley busca “fomentar el cuidado de las abejas entre los diferentes sectores de la sociedad y por su importancia con el medio ambiente”. Para ello se contempla que la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario y Rural realice un concurso entre la sociedad para sensibilizarlos sobre estos insectos, y junto con los municipios y la Secretaría de Educación de Guanajuato “fomenten la cultura del cuidado y protección a las abejas”, así como a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Educación Superior.

Sin embargo, no establece responsabilidad para la Secretaría de Salud (SSG) del estado, pues para el combate del mosco portador del dengue ha utilizado productos que son altamente dañinos con las abejas, el medio ambiente y la salud humana. El diputado Bañuelos dijo desconocer qué productos se utilizan, pero que él cree "que no hacen daño", pero que igual lo revisaría con la SSG. La ley contempla que "todos los habitantes del estado deberán denunciar al sistema de emergencias cuando alguna persona ponga en riesgo o destruya enjambres", por lo que estaría abierto a denunciar las nebulizaciones.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una recomendación a las autoridades federales para "regular adecuadamente el manejo de los plaguicidas altamente peligrosos, en todo su ciclo de vida constituyen violaciones a los derechos humanos a la alimentación, al agua salubre, a un medio ambiente sano y a la salud". En la lista de productos autorizados en México que están prohibidos en otros países realizado por la CNDH se encuentran tres productos utilizados en Guanajuato: malatión, bendiocarb y clorpirifós.

La SSG informó que durante 2019 ha utilizado en la “Campaña del dengue” los siguientes productos:

Malatión

El malatión es un plaguicida organofosforado, considerado peligroso por su alto grado de toxicidad, tanto para la salud humana, como para los ecosistemas. En zonas como Oaxaca la fumigación con este producto en los cultivos de mango ha afectado la apicultura, los productores han buscado los mecanismos para erradicar el uso de pesticidas, especialmente del malation.

Está prohibido su uso en la Unión Europea, Sri Lanka, Indonesia y países de la ex Unión Soviética, debido a que el malatión provoca alteraciones de los genes y de los cromosomas humanos que pueden provocar cáncer, afecta el hipotálamo y la memoria, daño a los sentidos, trastornos de la conducta, afecta la vista, provoca una total ausencia de los músculos esqueléticos en el feto cuando la madre ha estado expuesta, aún en pequeñas dósis.

Ha sido usado en Guanajuato desde el 2013.

Bendiocarb

Es considerado altamente tóxico para las abejas. Según la Organización Mundial de la Salud, es moderadamente peligroso para los seres humanos si se ingiere o si se absorbe a través de la piel. Se encuentra en la Categoría I de Toxicidad Aguda de la Environmental Protection Agency (EPA, la Agencia de Protección del Medio Ambiente) que corresponde a la más alta de los cuatro niveles. No está autorizado su uso en la Unión Europea. Se usó por primera vez en Estados Unidos en 1980, pero su registro fue cancelado en septiembre de 1999 y todos los productos que contienen bendiocarb perdieron el registro en diciembre de 2001. Puede causar enfermedades renales y hepáticas y problemas respiratorios.

Ha sido usado en Guanajuato en el 2012, 2017 y 2019.

Pirimifos metil

Es altamente tóxico con las abejas. Se ha usado en Guanajuato en 2019.

 

Foto: Archivo

 

El más peligroso para humanos y abejas: Clorpirifós

La Secretaría de Salud utiliza para las nebulizaciones en las calles el clorpirifós, un producto altamente tóxico para humanos y abejas.

La organización ambientalista Greenpeace publicó en su informe La pesada carga de las abejas, un análisis sobre los residuos de éste y otros plaguicidas en el polen de panal y en el polen capturado a abejas melíferas y encontraron que los residuos más habitualmente detectados proceden de este insecticida organofosforado, “uno de los siete plaguicidas que dañan a las abejas”, señalan los activistas.

Este producto se encuentra en la Lista de Sustancias Peligrosas de la Agencia de Protección al medio ambiente de Estados Unidos, por lo que no se recomienda en zonas urbanas, en casas ni jardínes. Está prohibido su uso en Dinamarca, Finlandia, Lituania, Letonia y Suecia, en el resto de la Unión Europea entrará la misma regulación a partir de enero de 2020.

La exposición por poco tiempo a niveles bajos de clorpirifós puede causar mareos, fatiga, secreción nasal, lagrimeo, salivación, náusea, molestia intestinal, sudor y cambios en el ritmo cardíaco. La exposición oral de corta duración a niveles más altos puede causar parálisis, convulsiones, desmayos, debilidad muscular en las personas, cambios de conducta o hábitos de sueño, cambios de humor y efectos en el sistema nervioso y en las extremidades.

El clorpirifós es considerado una sustancia química peligrosa y está sujeta a regulaciones en la ley de agua limpia, Clean Water Act y la ley federal de control de contaminación de agua, Federal Water Pollution Act de Estados Unidos.

En humanos, hay estudios que lo relacionan con diferentes cánceres, especialmente de cerebro, pulmón, rectal y de próstata. Algunos más lo relacionan con el linfoma no Hodgkin, leucemia y afectaciones al sistema inmulógico. Desde 2004, un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia han documentado que la presencia del clorpirifós afecta al desarrollo del feto y al desarrollo físico y mental de los niños en sus primeros años de vida; que afectan a la transmisión neuronal, altera el desarrollo normal de la hormona tiroidea y provocan problemas reproductivos. Los investigadores estadounidenses han determinado que este tipo de plaguicidas causan la pérdida de entre 1.4 y 5.6 puntos en el coeficiente intelectual en niños y niñas.

En trabajadores que tienen contacto repetido con el producto se les ha detectado disminución de la memoria y la concentración, desorientación, depresión severa, irritabilidad, confusión, dolor de cabeza, dificultades para hablar, reacciones lentas, pesadillas, sonambulismo, mareos e insomnio.

Después de más de 10 años de lucha, trabajadores agrícolas lograron que se prohibiera en California, el clorpirifós ya no se venderá en dicho estado después del 6 de febrero de 2020 y los agricultores tendrán hasta fines del próximo año para agotar sus suministros. El pesticida también está prohibido en Hawai.

Ha sido usado en Guanajuato en 2013 y a partir de 2015.

 

Foto: archivo

 

La importancia de las abejas

Las abejas y otros polinizadores son un importante eslabón de la cadena de producción de alimentos, un tercio de los alimentos, y la mayoría de las plantas con flores en el planeta son polinizadas por ellos.

La desaparición de las abejas podría poner en peligro cultivos y por lo tanto la alimentación de la humanidad.

La desaparición masiva de las abejas o el “colapso de colonias” fue considerado un problema global en 2011 por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); desde 2012, dos estudios han evidenciado el papel de los pesticidas en la muerte masiva de abejas.

 

Ilustración: Pinche Einnar

 

Combate al dengue

El dengue es una enfermedad vírica transmitida por mosquitos hembra principalmente de la especie Aedes aegypti. Albopictus, a estos insectos se les conoce como vector. Se conocen cuatro serotipos distintos del virus: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4. Cuando una persona se recupera de la infección adquiere inmunidad de por vida contra el serotipo que fue infectada. Sin embargo, la inmunidad cruzada a los otros serotipos es parcial y temporal. Las infecciones posteriores causadas por otros serotipos aumentan el riesgo de padecer el dengue hemorrágico.

Para combatir al mosco del dengue, la Norma Oficial Mexicana 032 establece que “se deben promover y vigilar acciones concretas, sencillas y económicas para modificar aquellos aspectos que incrementan el contacto de los vectores y la población”.

Por ello se requiere que “la autoridad municipal lleve a cabo y coordine campañas de descacharrización periódicas, especialmente antes de la época de lluvias con énfasis en el acopio de neumáticos en desuso y su disposición final”.

Estas medidas se deben realizar antes de considerar la fumigación, pues se propone empezar “con las acciones que ejerzan el menor impacto ambiental, tomando siempre como última opción el uso de agentes químicos sintéticos”. Pero además, el uso indiscriminado de los productos químicos causa resistencia en el mosco y por ello pierden eficacia y en cambio provocan otros daños, investigadores han adevertido que la fumigación no es la solución.

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