16
Sáb, Nov
30 New Articles

Policías asesinados: una promesa vacía para autoridades; para las familias, ausencia y dolor permanente

Opinión
Tipografía
  • Muy chico Chico Mediano Grande Muy grande
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Edith Domínguez, publicado en www.poplab.mx

Las viudas suplican: “Que les brinden más equipo de protección, más apoyo". Van 42 policías muertos este año; autoridades repiten una vez más: "sus muertes no quedarán impunes"

Fotos y video: Edith Domínguez. Edición y producción: Juan José Plascencia

 

El dolor, la impotencia y el coraje se respiraba en el ambiente. A pesar del sol de mediodía, en Irapuato hacía un frío que calaba en el corazón. No hay palabras de aliento que consuelen, ni abrazo que reconforte la pérdida de un padre, hijo, esposo o amigo, a manos de asesinos desalmados. Los policías estatales Pedro, David y Víctor ya no verán a sus hijos crecer.

Las familias lloran la pérdida del inspector Pedro Aguilar Zavala, los policías David Luna González y Víctor Eduardo Castillo Corona, los tres, agentes de la Unidad de inteligencia y análisis de la Secretaría de Seguridad Pública, fueron privados de su libertad y luego asesinados. Víctor fue asesinado el pasado 2 de octubre, día del plagio, en el municipio de Cortazar y dos días despues, sus compañeros Pedro y David fueron localizados sin vida en el Ejido de Centeno, Comonfort.

Hasta una semana después, ambos oficiales recibieron sepultura.

La violencia en Guanajuato se ha ensañado especialmente con sus policías: del 1 de enero al 11 de octubre la lista de oficiales asesinados suma 42 personas. Sus familias esperan respuestas para aliviar un poco su dolor, aunque no saben si estas algún día llegarán, porque la fila de investigaciones sobre homicidios dolosos por parte de la Fiscalía General de Guanajuato es tan grande como la deuda de justicia con la población.

Pese a la ausencia de su superior, el secretario de Seguridad Pública, Alvar Cabeza de Vaca Appendini, a las ceremonias fúnebres, Pedro y David no estuvieron solos, sus compañeros los resguardaron y acompañaron hasta su última morada.

Pedro, arropado por la comunidad

Faltaban 15 minutos para las doce del día este viernes, el sol pegaba fuerte en la comunidad de Tomelopez, que guardó el luto y respetó el dolor por la ausencia de quien fuera vecino, amigo, primo, esposo y padre, sólo se escucharon los ladridos de los perros, los vehículos, al pasar, se perdían entre las calles, la gente con su mirada triste, hablaba en volumen bajo.

Policías estatales rodeaban las calles aledañas al que fuera el hogar de Pedro Aguilar Zavala. En las esquinas, bajo el sol o la sombra, armados, vestían con orgullo su uniforme, chalecos antibalas y cascos, observaban quien entraba y salía de la comunidad.

 

 

Al fondo de una calle, la casa humilde de Pedro hacía notar el esfuerzo que por años ha hecho la familia para levantar unos cuartos, la fachada amarilla sobresalía de otras en el lugar. En el interior, una veintena de velas y veladoras iluminaba su foto sobre el suelo, a un costado del ferretero cubierto de flores.

La miraba vacía de los familiares y compañeros, los susurros hacían notar la tristeza, el dolor, la impotencia que sentían.

A Pedro la comunidad de Tomelopez lo arropó, los policías estatales, al salir de la casa del difunto cargando el féretro de madera, caminaron por la calle Zaragoza. Los habitantes desde las puertas de sus casas y ventanas miraban apesadumbrados. Unos aplaudían, otros mostraban sus respetos y con algunas lágrimas le dijeron adiós, unos más caminaron a un costado y atrás del ataúd, uno a uno, se iban uniendo al cortejo mientras los agentes los escoltaban.

El mariachi se perdió entre la gente, los sollozos brotaron con la canción “Te vas ángel mío”, se cantó hasta llegar al templo de la comunidad. El aire soplaba en las calles como susurrando, las ramas de los árboles se movían, parecía que lo despedían mientras el cuerpo en la iglesia esperaba la llegada del sacerdote, a lo lejos una anciana que cubría su cara con el rebozo lloraba al caminar a mitad de la calle, apoyada en su bastón.

Terminó la misa, en la plaza principal de la comunidad se realizó el pase de lista con alrededor de 100 agentes, la población observó atenta.

¿Inspector Pedro Aguilar Zavala?, preguntaba un comandante, y ante la ausencia la voz firme y fuerte de las decenas de policías al unísono respondieron por el "ausente, ¡presente!", agentes, familiares y amigos lloraban la partida del oficial. Un agente fue quien entregó la bandera de Mexico a la esposa, ahora viuda, de Pedro. De ahí partieron por las calles de Irapuato, no hubo torretas prendidas rumbo al panteón de los Olivos donde decenas de ciudadanos lo acompañaron hasta su tumba.

 

 

Que las autoridades cumplan con su trabajo, la exigencia

Pedro era querido por su comunidad. El día primero de mes familiares lo vieron salir a trabajar, comentan que lo vieron triste, salió despacio en su vehículo, relataron. Al día siguiente, martes, por un video en redes sociales supieron que estaba desaparecido.

En su día de descanso jugaba fútbol, era integrante de uno de los equipos de fútbol de la comunidad. La pérdida de una persona como Pedro es dolorosa.

 

“La exigencia sería que cumplan con su trabajo porque no hacen su labor como debería ser, evaden su responsabilidad, sólo se dedican a decir 'es que son delitos del fuero federal', y el municipio y el estado con eso se lavan las manos, no es justo”, djo un familiar del inspector Aguilar.

 

Siguió “Esto es algo muy triste, imagínese recibir a un familiar en esas condiciones, cada nivel de gobierno debe tener cierta responsabilidad en su jurisdicción, no hacer caso omiso, aquí están las consecuencias, es algo muy lastimoso para los familiares y la sociedad. El daño ya está hecho, (pero) si no se ponen las pilas las autoridades a dónde va a parar, cada día la violencia está peor, lo único que se dice es que esta vez no habrá impunidad y que esta vez sí habrá justicia”.

 

 

“Al rato regreso” le dijo David a su esposa

El primero de octubre, David Luna González se despidió de su esposa e hijos con un beso y la promesa de regresar “al rato”. Al día siguiente la autoridad le avisó a la familia que había sido privado de su libertad, luego sus seres queridos vieron el video que se publicó en redes sociales, esa fue la última vez que lo vieron con vida. El miércoles les avisaron que lo encontraron muerto y este viernes le dieron el último adiós.

Esa semana sin saber de David, la esposa recuerda que fue “pesada, fue muy horrible, es algo que no podría describir con mis propias palabras, fue una semana fea, fue pesada”.

Al saber de la muerte, se sentó con sus hijos de edades de 3 hasta 12 años y les explicó la situación, “como somos cristianos, nosotros creemos que después de la muerte viene la vida y les comenté que él terminó su carrera, ya había llegado a la meta, les dije a mis hijos que él ya estaba en el cielo recibiendo su corona, así les hable de que su papá ya se había ido”.

David no tenía vicios, su vicio era convivir y jugar con sus hijos, cada que descansaba jugaba a las “luchas”, de trabajo no hablaba, solo platicaban de la vida en familia, “un día normal, era desde la mañana almuerzo juntos, comida juntos, jugar, le gustaba mucho a mis hijos jugar con él, cuando descansa que era los fines de semana nos íbamos a la iglesia Cristina, todo era alegría, nunca pensamos en muerte en nada”.

La esposa de David platicó que él ingresó a la corporación porque le gustaba mucho “ser policía”, antes era militar pero por los largos tiempos que estaba aparte de la familia buscó otro trabajo y llegó a la Secretaría de Seguridad, “sus horarios eran meses fuera y él quería esta más tiempo con nosotros y se dio de baja”.

El jueves velaron el cuerpo de David, ayer viernes por la tarde, policías estatales resguardaban las instalaciones de la funeraria ubicada en la calzada de Guadalupe. al salir del lugar, a las 14:40 horas, la vialidad se cerró para que el cotejo fúnebre partiera al panteón; decenas de policías estatales lo acompañaron a su última morada.

En medio del dolor, hay una petición urgente a la Secretaría de Seguridad Pública:

 

“Que les brinden más equipo de protección, que les brindaran más apoyo porque realmente están más armados los delincuentes que nuestros propios policías y creo que ese sería lo más primordial: que los armaran más y equiparan más”, dijo la viuda del oficial caído.

 

 

 

La despedida de Víctor

A Víctor Eduardo Castillo Corona sus seres queridos lo sepultaron el pasado viernes 4 de octubre, día que localizaron a sus compañeros asesinados, el oficial Luna González y el inspector Aguilar Zavala, por lo que el luto volvió a la comunidad de San Roque.

Castillo Corona falleció dos días antes, el miércoles, en un hospital del municipio de Cortazar, por impactos de armas de fuego.

Los tres agentes adscritos a la Unidad de inteligencia y análisis de la Secretaría de Seguridad Pública fueron privados de su libertad, juntos, aquel fatídico 2 de octubre.

Primero se supo que fueron sujetos armados en una camioneta, que al subir a los tres oficiales, Víctor logró bajarse de la caja de la camioneta y al correr para huir, fue atropellado por sus captores, que después le dieron dos disparos en la cabeza.

Los agresores huyeron llevándose a Pedro y David, pensaron que Víctor estaba muerto, sin embargo aún con vida, el sobreviviente fue trasladado a recibir atención médica al hospital comunitario de la colonia Nuevo Rosales, donde finalmente falleció.

Ese mismo 2 de octubre el cuerpo fue entregado a sus familiares y fue trasladado al municipio de Irapuato, a la comunidad de San Roque, donde lo velaron el día 3 y viernes 4, familiares, amigos y agentes estatales le dieron cristiana sepultura.

Las vidas de los policías, ¿simples cifras?

Es importante destacar que para aminorar el impacto de la noticia de que tres policías municipales de Cortazar fueron presuntamente los que entregaron a Aguilar, Luna y Castillo a un cártel delincuencial, quienes finalmente los asesinaron, y que dichos oficiales estaban ya detenidos, el titular de la Fiscalía General del Estado, Carlos Zamarripa Aguirre, "soltó" la información entre las cifras de otros detenidos y armas decomisadas.

En el año 2018 en Guanajuato asesinaron a 63 agentes de diversas corporaciones. Y del 01 de enero al 11 de octubre han asesinado a 42 servidores públicos de seguridad, entre policías municipales, estatales, federales y directivos.

Microsoft Banner
Magarita Banner